miércoles, 21 de octubre de 2020

UN ZAPATO PERDIDO - EXCLUSIÓN SOCIAL Y EDUCATIVA

“Un zapato perdido”

De Pablo Gentili -Río de Janeiro, Setiembre de 2001

Las necesidades familiares eran, como casi siempre, eclécticas: pañales, C.D.s, el último libro de Gioconda Belli y una botella de vino para acompañar el asado. Luego de algunas cuadras, Mateo se durmió plácidamente en su cochecito. Mientras él soñaba con alguna cosa probablemente mágica, percibí que uno de sus zapatos estaba desatado y casi cayendo. Decidí sacárselo para evitar que en un descuido, se perdiera.
Pocos segundos después una elegante señora, me alertó: “¡Cuidado, su hijo perdió un zapatito!”, “gracias – respondí – pero yo se lo saqué”. Algunos metros más adelante, el portero de un edificio de garage, de sonrisa tímida y palabra corta, movió su cabeza en dirección al pie de Mateo, diciendo en tono grave: “el zapato”. Levantando el dedo pulgar en señal de agradecimiento, continué mi camino. Antes de llegar al supermercado, doblando la esquina de la Avenida principal, Isabel una joven vecina igualmente preocupada con el destino del zapato de Teo dijo: “Ey, tu hijo perdió el zapato”. Erguí el dedo nuevamente y sonreí agradeciendo, ya sin tanto entusiasmo.
En el supermercado, los llamados de atención continuaron. La supuesta pérdida del zapato de Mateo no dejaba de generar diferentes muestras de solidaridad y alerta. Llegando a nuestro departamento, Juan, el portero, haciendo gala de su habitual histrionismo, gritó despertando al niño: “¡Mateo, tu papá perdió de nuevo el zapato!”
El sol tornaba aquella mañana especialmente brillante. La preocupación de las personas con el paradero del zapato de mi hijo, aunque insistente, le brindaba un toque solidario que la hacía más alegre o, al menos, fraternal. Sin embargo, una vez a resguardo de los llamados de atención, comenzó a invadirme una incómoda sensación de malestar.
Donde vivo es, como cualquier gran ciudad latinoamericana, un territorio de profundos contrastes, donde el lujo y la miseria conviven de forma no siempre armoniosa. Mi desazón era, quizás, injustificada: ¿qué hace del pie descalzo de un niño de clase media motivo de atención y circunstancial preocupación en una ciudad con centenas de chicos descalzos, brutalmente descalzos?
¿Por qué, en una ciudad con decenas de familias viviendo a la intemperie, el pie superficialmente descalzo de Mateo llamaba más la atención que otros pies cuya ausencia de zapatos es la marca inocultable de la barbarie que supone negar los más elementales derechos humanos a millares de individuos?

La pregunta me parecía trivial. Sin embargo, de a poco, fui percibiendo que aquel acontecimiento encerraba algunas de las cuestiones centrales sobre las nuevas (y no tan nuevas) formas de exclusión social y educativa vividas hoy en América Latina. Y esta sensación, lejos de tranquilizarme, me perturbó todavía más. Traté de ordenar, en vano, mis ideas.
Mientras es “anormal” que un niño de clase media ande descalzo, es absolutamente “normal” que centenas de chicos de la calle anden sin zapatos y deambulando por las calles pidiendo limosnas.
Expresado sin tantos rodeos, lo que pretendo decir es que, hoy, en nuestras sociedades dualizadas, la exclusión es invisible a los ojos. La exclusión y sus efectos están ahí. Sin embargo, la exclusión parece haber perdido poder para producir espanto e indignación en una buena parte de la sociedad. En los “otros” y en “nosotros”.
La selectividad de la mirada cotidiana es implacable: dos pies descalzos no son dos pies descalzos. Uno es un pie que perdió el zapato. El otro es un pie que, simplemente, no existe. Nunca existió ni existirá. Uno es el pie de un niño. El otro es el pie de nadie.

La selectividad de la mirada temerosa es implacable: dos pies descalzos no son dos pies descalzos. Uno es el pie de un niño. El otro es el pie de una amenaza. La mirada insegura es blanca. El pie de nadie, el que amenaza, negro.
Sin embargo, el miedo no nos hace “ver” la exclusión. El miedo sólo nos conduce a temerla. Y el temor es siempre, de una u otra forma, aliado del olvido, del silencio. El miedo “aquí en el Sur” es, casi siempre, un subproducto de la violencia. Una violencia cuya vocación es ocultarse, volverse invisible a los ojos de los que la sufren, o presentarse de forma edulcorada en los discursos de la élite que la produce.
La selectividad de la mirada desmemoriada es implacable: dos pies descalzos no son dos pies descalzos, en esta ciudad. Uno es el pie de un niño. El otro, es un obstáculo.
De cierta forma, la normalización de la exclusión comienza a producirse cuando descubrimos que al final de cuentas, en una buena parte del mundo, hay más excluidos que incluidos.
En la historia del zapato de Mateo, lo que distingue dos pies descalzos es el diverso contenido moral atribuido a las respectivas ausencias. Los llamados de atención (a veces solidarios, a veces represivos) ante la supuesta pérdida del zapatito, se contraponen a la ausencia de llamados de atención (indignados o solidarios) ante la pobreza de aquel cuyo pie descalzo es lejos de un descuido, la marca inocultable de la relación social que lo convierte en un niño abandonado. Pero ¿qué tiene que ver todo esto con la escuela?
La historia del zapato de Mateo, en su trivialidad e irrelevancia, sintetiza una cuestión -que quizá sea insoslayable en toda reflexión- sobre la relación entre la exclusión y la escuela
¿En qué medida la práctica educativa contribuye a tornar visibles (o invisibles) los procesos sociales a partir de los cuales determinados individuos son sometidos a brutales condiciones de pobreza y marginalidad? ¿Cuál es el papel de las instituciones escolares en la formación de una mirada que nos ayuda, por ejemplo, a comprender o a desconsiderar los procesos que operan cuando la exclusión se normaliza, cuando se vuelve cotidiana perdiendo poder para producir espanto?

No hay cómo evitar la barbarie si no luchamos para transformar, limitar, destruir las condiciones sociales que la producen. El silencio, la atenuación, el ocultamiento edulcorado de la exclusión hacen que ésta se vuelva más poderosa, más intensa, menos dramática y, por lo tanto, más efectiva. La escuela democrática debe contribuir a volver visible lo que la mirada normalizadora oculta. La escuela democrática debe ser un espacio capaz de nombrar aquello que, por sí mismo, no dice su nombre, que se disfraza en los grotescos eufemismos del discurso light, apacible, anoréxico.
Al nombrar la barbarie, la escuela realiza su pequeña, aunque fundamental, contribución política a la lucha contra la explotación, contra las condiciones históricas que hacen de las nuestras, sociedades marcadas por la desigualdad, la miseria de muchos y los privilegios de pocos. Aporta a la lucha contra estas condiciones y contribuye a crear otras.
Es en la escuela democrática donde se construye la pedagogía de la esperanza, antídoto limitado, aunque necesario contra la pedagogía de la exclusión que nos imponen desde arriba y que víctimas del desencanto o del realismo cínico, acabamos reproduciendo desde abajo.

Aquella mañana, el sol tenía un brillo especial. Quizás lo fuera por la risa de Mateo que, ya despierto, me invitaba a revolearme con él, a morderlo, a besarlo, a cantar. Traté de imaginar qué tipo de escuela iba a tener la suerte (o la desgracia) de conocer. No lo sé… Espero que sea una que le permita distinguir la diferencia entre dos pies descalzos, entre un trivial descuido y una brutal negación. Sólo eso. Una escuela que lo ayude a reconocer la diferencia entre dos pies descalzos, y a sentir vergüenza al descubrir que, muchas veces, sólo somos capaces de percibir la existencia de aquel que supuestamente perdió el zapato.

ACTIVIDAD:
1- Escriba sus reflexiones personales después de leer este texto.Si tuviera que contarle a alguien de qué trata este texto, ¿cómo se lo diría?

2- Con respecto al tema de "EXLUSIÓN EDUCATIVA", busque en este texto alguna frase que sintetice o le de una referencia clara al tema. Luego de elegir dicha frase, arme un cartel con imágenes, con algún diseño que le guste para poder exponerlo en un padlet para compartir.
Podés usar esta plataforma para el diseño: https://www.canva.com/
o también www.genial.ly

FECHA DE ENTREGA: 5 DE NOVIEMBRE 2020

jueves, 10 de septiembre de 2020

Comparación entre pedagogos latinoamericanos: Simón Rodríguez y Paulo Freire

Simón Rodríguez

ACTIVIDAD DE INTEGRACIÓN: 
para hacer este trabajo es necesario que releas los dos trabajos anteriores, busques nueva información si te hace falta, y trates de sintetizar las ideas principales que caracterizan a cada autor. Acá te agrego algunos links:

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/rodriguez_simon.htm

REALIZAR UN CUADRO COMPARATIVO CON LAS SIMILITUDES Y DIFERENCIAS DE LA VIDA, PROPUESTAS PEDAGÓGICAS y MODOS DE VER EL MUNDO, DE LOS PEDAGOGOS DE LATINOAMÉRICA ESTUDIADOS: SIMÓN RODRÍGUEZ Y PAULO FREIRE.
También es interesante que puedas poner frases que sinteticen ideas importantes de cada autor.


PUEDES UTILIZAR LAS HERRAMIENTAS DE WORD O USAR ALGUNA PLATAFORMA COMO CANVA (www.canva.com ) o Genially ( www.genial.ly )


Debes agregar imágenes que ilustren y ayuden a entender el texto.

FECHA DE ENTREGA: 28 DE SEPTIEMBRE por email: daniel.rocchia@bue.edu.ar

jueves, 27 de agosto de 2020

Pedagogos Iberoamericanos: Paulo Freire

Luego de ver este vídeo  responde :
También puedes ayudarte buscando información en estas páginas web:


1- ¿Quién fue Paulo Freire? ¿Por qué fue importante para la educación en latinoamérica?
2- ¿Qué fue el Movimiento de Cultura Popular de Recife? ¿Cuáles eran sus objetivos y logros más importantes?

3- ¿En qué basó principalmente su propuesta pedagógica? ¿A qué llama educación bancaria y en qué se diferencia de su pedagogía liberadora? ¿En qué sentido habla de una Pedagogía del Oprimido, que es el título de uno de sus libros más conocidos?
4- ¿En qué consistía la alfabetización del adulto basándose en la palabra generadora? ( puedes buscar información aquí: https://educacion.laguia2000.com/estrategias-didacticas/palabras-generadoras )



5- Lxs invito a ver este corto vídeo para comprender un poco más y sensibilizarse con la persona que fue Paulo Freire, el legado que dejó, lo que generó en las personas que fueron afabeltizadas y liberadas a partir de la educación que recibieron gracias a sus acciones. Luego relate sus sensaciones.
(En el celular a veces no se ve el video, podes probar con este link de youtube para verlo: 


FECHA DE ENTREGA: JUEVES 10 DE SEPTIEMBRE al  email: daniel.rocchia@bue.edu.ar

miércoles, 5 de agosto de 2020

PEDAGOGOS IBEROAMERICANOS: Simón Rodríguez

En esta segunda parte del año vamos a comenzar a conocer a algunxs educadorxs iberoamericanos,  para indagar un poco sobre nuestras raíces en lo que refiere a las políticas y perspectivas pedagógicas que se fueron sucediendo en nuestra América desde la época de la colonia.

Virreinato de Nueva GranadaY vamos a comenzar con un pedagogo llamado SIMÓN RODRÍGUEZ porque fue uno de los primeros en pensar a América como una "Patria Grande". En ese momento aún existían los virreynatos y América dependía de la corona de España y de Portugal (en el caso del actual Brasil). Su pensamiento y su accionar fue importante para la emancipación de los pueblos americanos del yugo de la corona española. Fue educador y mentor de Simón Bolívar, en Caracas que formaba parte del Virreinato de Nueva Granada (actual Venezuela ,Colombia, Ecuador, Panamá, Costa Rica). 
Empecemos el recorrido...




Lea el siguiente artículo sobre la vida y propuesta pedagógica de Simón Rodríguez:


http://www.ivcc.edu.ar/blogedu/sites/default/files/Las_luchas_por_la_emancipaci_n_y_la_formaci_n_del_.pdf

Luego vea el video de Canal Encuentro llamado "Maestros de América Latina" dedicado a este educador.






Finalmente responda y envíe sus respuestas al e-mail del docente: daniel.rocchia@bue.edu.ar
FECHA DE ENTREGA: Jueves 27 de agosto de 2020

1- Enuncie las características de su propuesta pedagógica y explíquelas con algún ejemplo que se puede dar en la escuela de la actualidad. ¿Qué características de la pedagogía de Rodríguez le resultan más transformadoras o interesantes y por qué? 
2- ¿Cuáles son las articulaciones entre educación y trabajo que se destacan en este texto?
3- ¿En qué se diferencia de las propuestas pedagógicas de Sarmiento y Alberdi? ¿Quiénes son los "desarrapados" de hoy en día?
4- ¿Qué quiere significar con la frase: "Inventamos o erramos"? Desarrolle.
5-¿Qué implicancias tiene un viaje para Rodíguez, y particularmente el viaje que realizó con Simón Bolívar por Italia?
5- ¿Qué vinculaciones encuentra entre la pedagogía de Rodríguez y el proceso emancipatorio liderado por Bolívar?
6- ¿Qué quiere significar con esta frase?

7- Sabiendo todo esto sobre la vida de Simón Rodríguez, escriba un posible discurso personal para homenajear a este educador. Sea creativo y poético según entienda estos conceptos.





SIMÓN RODRÍGUEZ





jueves, 28 de mayo de 2020

Trabajo Práctico : ESCRITORES DE LA LIBERTAD

ACTIVIDADES:
Teniendo en cuenta los textos analizados  de Patricia Redondo sobre Obstinación y Desasosiego y de Carina Kaplan, sobre educación, pobreza, marginalidad, inclusión y exclusión, analizar estos fragmentos de la película "Escritores de la Libertad" a la luz de los conceptos e ideas trabajados.
Realiza un informe de al menos 2 páginas A4 (tamaño de letra 12) incluyendo pasajes de esos textos,  esas ideas y conceptos y relacionarlos con momentos, situaciones, diálogos de esta película. También puedes comparar esta película con situaciones de la película PA RA DA y LOS CORISTAS. Recuerda releer los textos mencionados de Redondo y Kaplan.
Enviar actividad al e-mail: daniel.rocchia@bue.edu.ar








FECHA DE ENTREGA: 11 DE JUNIO DE 2020

lunes, 16 de marzo de 2020

EDUCACIÓN Y POBREZA



PELÍCULA: PA-RA-DA
ITALIA (2008)
DIRECTOR: MARCO PONTECORVO



ACTIVIDADES A REALIZAR:

1- LEER EL SIGUIENTE TEXTO QUE COMENTA Y PONE EN CONTEXTO LA PELÍCULA A VER LUEGO.
2- VER CON ATENCIÓN LA PELÍCULA QUE APARECE ABAJO DEL TEXTO. (YOUTUBE)
3- REALIZAR EL CUESTIONARIO EN WORD
4- ENVIARLO POR E-MAIL AL DOCENTE: rocchiadaniel@gmail.com  (antes del 31 de marzo)


1-LEER ESTE TEXTO:

ENTRE LA INDIFERENCIA Y LA SONRISA:
LA BÚSQUEDA DEL RESPETO

(TEXTO EXTRAÍDO DE CUADERNILLO DE ARCHIVO FÍLMICO PEDAGÓGICO , JÓVENES Y ESCUELA - MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE LA NACIÓN- DICIEMBRE 2014.)

Un payaso y varios niños. Un payaso y burocracias a su alrededor. Alrededor de los niños mucha
gente mirando para otro lado. ¿Qué relación hay entre Miloud, el payaso, y las burocracias; entre
los niños y la gente; entre el payaso y los niños?

La película está basada en hechos reales. Transcurre en Bucarest pero podría haberse filmado
casi en cualquier parte del mundo. PA-RA-DA es una compañía de circo callejero formada por ni-
ños de la calle. Un emprendimiento lúdico que intenta sacar a los chicos de la calle, tierra de nadie.
La película se inaugura con una pregunta: “¿Tienes miedo?”. El niño comprende y no comprende lo que le está preguntando Miloud. Son demasiado jóvenes para tomarse en serio el mundo que los rodea. Parte del juego consiste en no entender. Juegan a no entender. Aunque saben perfectamente de qué se trata la calle, no tienen las herramientas para comprenderla. Como todos los niños, se sienten todopoderosos y se llevan el mundo por delante, o eso les gustaría. Pero a estos niños el mundo los pasó por arriba. Son niños viejos que crecieron de golpe, a fuerza de golpes. Golpes que provienen de todos lados.
Los niños están ahí, caminando entre la multitud. Aguardando en los andenes, esperando a los turistas. Nadie los ve o nadie elige verlos. Son como fantasmas. Están y no están ahí. El esfuerzo por
cerrar los ojos tiene un nombre: indiferencia. La indiferencia es la incapacidad de ponerse en el lugar del otro. Cuando las personas no pueden ponerse en el lugar del otro, no sólo ya no quieren pensarlo
sino tampoco pueden sentirlo. La indolencia es uno de los rasgos de la vida en la gran ciudad. Esto era algo que había advertido hace casi un siglo el sociólogo alemán Georg Simmel. La gran ciudad va embotando los sentidos hasta anestesiarlos por completo. La indiferencia se ha transformado en la gimnasia cotidiana de una sociedad alienada, entrenada para no ver. Una sociabilidad organizada a través de la indiferencia. Todos los días, apenas ponemos un pie en la calle, sorteamos montones de “cosas”, entre ellos a los vagabundos y los niños de la calle. Nos sentimos el centro del mundo pero negamos al resto que nos rodea, sobre todo si no comparte nuestros estilos de vida, tiene otras pautas
de consumo, otros modales, usa otras palabras, otros gestos. La indiferencia es la manera que elegimos para estar en la ciudad. Todo el mundo sigue y nadie se detiene. El prójimo está lejano.

Hasta que aparece un payaso a dirigir el tránsito de los trashumantes y emular la indiferencia que portan. ¡Hasta al payaso eligen no ver! Pero al payaso no le importa. Tiene otros planes para su actuación: ganarse la atención de los niños. Los adultos se hacen los distraídos, no se detienen. En la imitación que el payaso hace de sus poses, reconocen su vida alienada. No tienen ganas ni tiempo para demorarse y devolver siquiera una sonrisa de cortesía. Se sienten expuestos, molestos y lo miran con bronca. Sólo los niños, que saben guardar la ingenuidad, se detendrán en el payaso. Esos niños tienen todo el tiempo del mundo. Sus vidas están hechas de ocio. Los niños pendulan entre el ocio forzado y la mendicidad; el ocio forzado y la ayuda social; el ocio forzado y alguna que otra fechoría muy menor. Las travesuras son las maneras de activar la grupalidad y llenar el tiempo muerto con el que se miden todos los días. El payaso se propone robarles algunas sonrisas y llenar el tiempo con diversión. A lo mejor tiene suerte y logra entusiasmarlos para pensar entre todos otro rumbo para sus derroteros.

Al principio desconfían del payaso. No están acostumbrados a la ternura y en la sorpresa manifiesta que Miloud descubre en el rostro de los niños, entiende también que hace tiempo que nadie les dedica una sonrisa, un mimo. Al menos cuando la sonrisa tiene cara de grande. Porque casi siempre, cuando la vida adulta les sonríe, es para abusar de ellos otra vez. Miloud intuye que para ganarse la confianza no bastan las monerías, hay que jugarse entero y sumergirse con ellos. Transitar las mismas alcantarillas, escaparse de los mismos pasadizos, avivar el mismo fuego, correr los mismos riesgos. Al fin de cuentas, el payaso también es un extranjero. Hay un mundo debajo del suelo.
Pero ese subsuelo no tiene las fuerzas para sublevarse. Cuando se vive por debajo de la línea de flote, y se habita en los bajofondos, la energía está puesta en sobrevivir. Como las casas hechas con naipes, una brisa puede voltearlas fácilmente y a cada rato hay que
volver a empezar. Los niños mendigan y bardean; se prostituyen y drogan en vivo y en directo. No obstante, nadie los ve. Todo el mundo cerró los ojos. Juegan a la pelota, se pelean y corren. Pero todos, o casi todos, eligen no mirar. Son niños de todos lados que confluyen en una estación de tren. Estamos en Bucarest, pero podría ser Retiro o Constitución. Están varados en una estación esperando un tren que nunca sale, al menos para ellos.

En un momento alguien grita: “Ahí llegan los trenes” y los chicos salen a su encuentro. Como moscas, empiezan a revolotear sobre los pasajeros. Y cuando descubren un turista lo siguen hasta ganarle por cansancio. Ellos venden tranquilidad a cambio de unas monedas. Molestan para dejar de molestar. El precio de la tranquilidad es la caridad nuestra de cada día. Todo va viento en popa a fuerza de voluntad e imaginación. Dos palabras que las burocracias no entienden. Sus protagonistas están entrenados para actuar en piloto automático. Viven también de la indiferencia. Pero cuando ponen el ojo sobre la diferencia se vuelven universales. Si no pueden pensar la diversidad, mucho menos la dificultad. Su tarea consiste en esconderla debajo de la alfombra. Si hay pobreza que no se note. Dice la policía: “los chicos de la cloaca son vagabundos y viven del carterismo y la prostitución”.

La sentencia estaba escrita en el aire, sólo era cuestión de tiempo, dejar que la maquinaria se ponga en marcha. El orfanato es el lugar para esconder lo que no quieren y no saben cómo resolver.
Cuando llega el invierno el sueño es el peor enemigo. Morir de frío es uno de los riesgos que corren los chicos que viven a la intemperie. Pero también quedar solos. Los niños se pelean pero se siguen de cerca; pueden bardearse entre ellos pero saben cuidarse entre sí. Aquí y en todas partes, los chicos de la calle son niños desangelados. No tienen a nadie que cuide de ellos, más que ellos mismos. Y aquellos que deciden arroparlos deberán sortear la mala conciencia de una burocracia que los lleva no sólo a no hacer nada o hacer muy poco sino a boicotear lo que otros quieren hacer. Una burocracia que, habiendo fracasado en sus intentos, estando “sin presupuesto”, “padeciendo ajustes”, se fue enfriando hasta la indolencia. Tampoco pueden sentir el dolor del otro. Las burocracias están hechas para permanecer en el tiempo, pero de manera insensible. Hace tiempo que ya no corre sangre en sus venas. Se han vuelto frías como una jaula de hierro. Acaso por eso mismo, todo lo que miran lo capturan, agregándole más violencia al dolor de todos los días.

Desde ya que hay distintas burocracias; de las que estamos hablando son aquellas donde la vida se ha desencantado. Instituciones que fragmentaron las tareas para licuar las responsabilidades personales. La vida les pasa por al lado, pero la siguen mirando de lejos. En una burocracia todos obedecen directivas, por eso nadie se equivoca. La división del trabajo dentro de cada burocracia tiende no sólo a despersonalizar a sus protagonistas, sino al trato que dispensan. El otro, el destinatario de la acción del Estado, se vuelve un expediente, un número, una cifra. Ahora bien, cuanto más complejo se hace un aparato y mayores son sus efectos, tanto menos tenemos una visión clara de ellos y tanto más se complica nuestra posibilidad de comprender los procesos de los que formamos parte o de entender realmente lo que está en juego en ellos.

Como decía Günther Anders: “pese a ser obra de los seres humanos y pese a funcionar gracias a todos nosotros, nuestro mundo, al sustraerse tanto a nuestra representación como a nuestra percepción, se torna cada día más oscuro”.1
Demasiado temprano para morir. Demasiados niños para pensar en la muerte. Y sin embargo, la muerte está ahí, al lado de ellos. La ven pasar a diario. Tiene cara de policía, de indiferencia, de
comerciantes alertas, turistas desconfiados, proxenetas y prostituyentes. Imaginamos, también, que tiene cara de ferretero, el mismo que les vende el pegamento diariamente. La muerte camina junto a ellos, y todos los días elegirá a uno. Porque la muerte a veces llega de un día para el otro, pero trabaja en cámara lenta, calando los huesos de a poco, con el hambre, en todo momento.

Hablamos de niños solos, o mejor dicho, de chicos en banda. Niños vulnerados. Niños reclutados y regenteados por adultos que hicieron de la desgracia ajena, una forma de sobrevivencia. Porque la
vulnerabilidad tiene sus escalas. Y así como los grandes se aprovechan de los chicos, entre los chicos hay alguien que sabe manipular a los más crédulos. Nadie está en condiciones de oponerse a nada. No hay respeto o este tiene muchas acepciones. De hecho, el payaso propondrá cargarlo de nuevos valores y otras relaciones que sepan devolverles un límite a tanto derrotero. Si hay respeto habrá esperanza.
Esteban Rodríguez Alzueta
Abogado y magister en Ciencias Sociales, docente e investigador.

2- VER LA PELÍCULA EN PANTALLA COMPLETA:


3- RESPONDER AL CUESTIONARIO:

Para alumnos
1.¿Qué situaciones concretas de indiferencia se muestran en la película?  ¿Qué situaciones de “indiferencia” reconocen en su vida cotidiana? ¿Ustedes son víctimas de esa indiferencia? ¿Qué otros grupos, además del que muestra la película, consideran que son víctimas de
la indiferencia social? ¿Por qué crees que se dan estas situaciones? ¿Qué piensan ustedes sobre la dificultad de ponerse en el lugar del otro y “no mirar” o hacerse los distraídos?
 
2. En la escuela, ¿existen situaciones en las que sienten ignorados? ¿Cuáles son? Qué hacen en esas situaciones?
 
3. ¿Identifican algo en la película sobre lo que les gustaría saber más? Una vez identificado esto: ¿pueden aportar algún dato o información?

4. La historia que cuenta la película es la historia de niños solos, vulnerados, en banda. Pensando en las dificultades que muestra la película, ¿hay algo de lo que ustedes hacen (o podrían hacer) que pueda contribuir a cambiar las situaciones que se muestran? ¿Qué otras cosas creen ustedes que debería cambiar? ¿Qué significado especial tiene el valor de "respeto" en la situación que muestra la película?

5. ¿Qué hace o podría hacer el sistema educativo para contemplar las situaciones de vulnerabilidad con la que acuden muchxs niñxs y sus familias a las aulas de las escuelas?

6. Realice un afiche de la película teniendo en cuenta todo lo conversado en esta guía. Utilice alguna plataforma de diseño para realizarlo. (Ej: www.canva.com)

4- ENVIAR EL CUESTIONARIO EN WORD AL DOCENTE

UN ZAPATO PERDIDO - EXCLUSIÓN SOCIAL Y EDUCATIVA

“Un zapato perdido” De Pablo Gentili -Río de Janeiro, Setiembre de 2001 Las necesidades familiares eran, como casi siempre, eclécticas:...